En la muerte física, el hombre pierde su conciencia de la carne y se vuelve consciente de su cuerpo astral en el mundo astral. Así, la muerte física es un nacimiento astral. Más tarde, pasa de la conciencia del luminoso nacimiento astral a la conciencia de la oscura muerte astral y despierta en un nuevo cuerpo físico. Así, la muerte astral es nacimiento físico. Estos ciclos recurrentes de envolturas físicas y astrales son el destino inevitable de todos los hombres no iluminados.
Si tienes una mente fuerte y plantas en ella una resolución firme, puedes cambiar tu destino.
La ley universal del karma... es la de la acción y la reacción, causa y efecto, sembrar y cosechar. En el curso de la rectitud natural, el hombre, por sus pensamientos y acciones, se convierte en el árbitro de su destino.