A través del dinero o el poder no puedes resolver todos los problemas. El problema en el corazón humano debe resolverse primero.
Para los tibetanos, la fuerza real de nuestra lucha es la verdad, no el tamaño, el dinero o la pericia. China es mucho más grande, más rica y más poderosa militarmente, y tiene mucha mejor habilidad en diplomacia. Nos superan en todos los campos. Pero no tienen justicia. Hemos puesto toda nuestra fe en la verdad y en la justicia. No tenemos nada más, en principio y en la práctica.
La fuente última de la felicidad no es el dinero ni el poder, sino la calidez de corazón.