Si alguien viaja por un camino en busca de conocimiento, Alá hará que viaje por uno de los caminos del Paraíso.
Quien desee entrar al Paraíso por la mejor puerta debe complacer a su padre y a su madre.
No entrarás en el paraíso hasta que tengas fe. Y no completarás tu fe hasta que ames a los demás.
Un espacio en el Paraíso equivalente al tamaño de un pie sería mejor que el mundo y lo que hay en él.
El hombre más miserable de entre los destinados al Paraíso será sumergido una vez en el Paraíso. Luego se le preguntará: «Hijo de Adán, ¿alguna vez enfrentaste alguna miseria? ¿Alguna vez experimentaste alguna dificultad?» Entonces dirá: «No, por Dios, Señor. Nunca enfrenté miseria alguna y nunca experimenté dificultad alguna».
En el Paraíso hay cosas que ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado y ninguna mente humana ha pensado.
Cuando quienes merecen el Paraíso entrarían en el Paraíso, el Bendito y el Exaltado preguntarían: «¿Deseas que te dé algo más?» Ellos dirían: «¿No nos has iluminado el rostro? ¿No nos has hecho entrar en el Paraíso y nos has salvado del Fuego?» Él levantaría el velo, y de las cosas dadas a ellos nada les sería más querido que la visión de su Señor, el Poderoso y el Glorioso.
El espacio de la flecha de cualquiera de ustedes en el Paraíso es mejor que todo lo que el sol ilumina al salir.
Quien rece doce rakats durante la noche y el día, se le construirá una casa en el paraíso. Cuatro antes de dhuhr, y dos después; dos rakats después de maghrib; dos rakats después de ishaa; y dos rakats antes de la oración de fajr.
Haz buenas obras correctamente, con sinceridad y con moderación, y sabe que tus acciones no te harán entrar al Paraíso, y que la acción más querida para Allah es la más regular y constante, aunque sea poca.