San Agustín Citas sobre la mente
María escuchó la palabra de Dios y la guardó, y por eso está bendecida. Guardó la verdad de Dios en su mente, algo más noble que llevar su cuerpo en su vientre.
El ayuno purifica el alma, eleva la mente, somete la carne al espíritu, hace el corazón contrito y humilde, dispersa las nubes de la concupiscencia, apaga el fuego del deseo y enciende la verdadera luz de la castidad.
Buscar el mayor bien es vivir bien, y vivir bien no es otra cosa que amar a Dios con todo el corazón, toda el alma y toda la mente: por lo tanto, es evidente que este amor debe mantenerse íntegro y sin corrupción; eso es templanza. No debe ser vencido por las dificultades; eso es fortaleza. No debe estar sometido a nada más; eso es justicia. Debe distinguir entre las cosas para no ser engañado por la falsedad o el fraude; eso es prudencia.
El castigo de cada mente desordenada es su propio desorden.
Un cristiano es: una mente por medio de la cual Cristo piensa, un corazón por medio del cual Cristo ama, una voz por medio de la cual Cristo habla y una mano por medio de la cual Cristo ayuda.
Que tus enemigos hayan sido creados es obra de Dios; que te odien y deseen arruinarte es obra de ellos mismos. ¿Qué deberías decir de ellos en tu mente? «Señor, ten misericordia de ellos, perdona sus pecados, ponles el temor de Dios, ¡cámbialos!» Tú los amas no por lo que son, sino por lo que te gustaría que llegaran a ser.
