Bahá'u'lláh Citas sobre el mundo
La Palabra es la llave maestra para todo el mundo, en la medida en que, por su poder, se desbloquean las puertas de los corazones de los hombres, que en realidad son las puertas del cielo.
Ese, en verdad, es un hombre que hoy se dedica al servicio de toda la raza humana. El Gran Ser dice: Bendito y feliz es el que se levanta para promover los mejores intereses de los pueblos y linajes de la Tierra. No debe enorgullecerse de sí mismo quien ama su propio país, sino más bien quien ama al mundo entero. La Tierra es solo un país, y la humanidad sus ciudadanos.
La justicia y la equidad son dos guardianes gemelos que vigilan a los hombres. De ellas se revelan palabras tan benditas y claras que son causa del bienestar del mundo y la protección de las naciones.
Considerad el mundo como el cuerpo de un hombre, aquejado de diversas enfermedades, cuya recuperación depende de armonizar todos sus elementos constitutivos.
Ten por cierto que el propósito que subyace a todos estos términos simbólicos y alusiones difíciles, que emanan de los reveladores de la santa causa de Dios, ha sido poner a prueba y demostrar a los pueblos del mundo; para que así la tierra de los corazones puros e iluminados pueda conocerse del suelo perecedero y estéril.
Cada edad tiene su propio problema, y cada alma su aspiración particular. El remedio que el mundo necesita en sus aflicciones actuales nunca puede ser el mismo que el que una edad posterior podría requerir. Preocúpate con ansiedad por las necesidades de la edad en la que vives y centra tus deliberaciones en sus exigencias y requisitos.
Dedica los días preciosos de tu vida al mejoramiento del mundo.
No debe enorgullecerse quien ama a su propio país, sino más bien quien ama a todo el mundo.
Que tu visión abrace el mundo, en lugar de estar confinada a tu propio yo.
Si la fragancia de tu alabanza se derramara por las diversas lenguas del mundo, ya sea desde el Este o desde el Oeste, en verdad sería apreciada y muy valorada.
El mejoramiento del mundo puede lograrse mediante obras puras y nobles y mediante una conducta encomiable y apropiada.
Las artes, los oficios y las ciencias elevan el mundo del ser, y son propicios para su exaltación. El conocimiento es como alas para la vida del hombre, y una escalera para su ascenso. Su adquisición es obligación de todos.
