El misterio del sonido es misticismo; la armonía de la vida es religión. El conocimiento de las vibraciones es metafísica; el análisis de los átomos es ciencia; y su agrupación armoniosa es arte. El ritmo de la forma es poesía, y el ritmo del sonido es música. Esto muestra que la música es el arte de las artes y la ciencia de todas las ciencias; y contiene en sí misma la fuente de todo conocimiento.
Lo que llamamos música en nuestro lenguaje cotidiano es solo una miniatura que nuestra inteligencia ha captado de esa música o armonía del universo entero que trabaja detrás de todo, y que es la fuente y el origen de la naturaleza. Por eso los sabios de todas las épocas han considerado la música como un arte sagrado. Pues en la música el vidente puede ver el cuadro del universo entero; y los sabios pueden interpretar el secreto y la naturaleza del funcionamiento del universo entero en el ámbito de la música.
Lo que la ciencia no puede declarar, el arte puede sugerir; lo que el arte sugiere en silencio, la poesía lo dice en voz alta; pero lo que la poesía no logra explicar con palabras, la música puede expresarlo. Quien conoce el misterio de las vibraciones, en verdad conoce todas las cosas.
Cualquiera que sea la búsqueda de tu vida—arte, poesía, escultura, música, lo que sea que hagas—puedes ser tan espiritual como el clero, viviendo siempre una vida de alabanza.
Desde el punto de vista metafísico, no hay nada que pueda tocar lo informe excepto el arte de la música, que en sí mismo es informe.