La autoobservación lleva al hombre a darse cuenta de la necesidad del cambio de sí mismo. Y al observarse, el hombre nota que la autoobservación en sí misma produce ciertos cambios en sus procesos internos. Empieza a comprender que la autoobservación es un instrumento del cambio de sí mismo, un medio para despertar.
La iluminación comienza cuando un hombre se da cuenta de que no va a ninguna parte y no sabe a dónde ir.
El despertar es posible solo para quienes lo buscan y lo desean, para quienes están listos para luchar consigo mismos y trabajar en sí mismos durante mucho tiempo y con mucha persistencia para alcanzarlo.