Tanto si los hombres se elevan al espacio exterior como si se sumergen hasta el fondo del océano más profundo, se encontrarán a sí mismos tal como son, sin cambios, porque no habrán olvidado quiénes son ni recordado ejercer la caridad del perdón.
El amor y el perdón no son para los débiles de corazón.
El perdón es la mejor caridad. (Es fácil dar dinero y bienes a los pobres cuando uno tiene de sobra, pero perdonar es difícil; aun así, es lo mejor si uno puede hacerlo.)