El Despertar Espiritual es despertar del sueño del pensamiento.
Pase lo que pase, lo que sea que experimentes, sientas, pienses, hagas: siempre es ahora. Eso es todo lo que hay. Y si continuamente te pierdes el ahora —lo resistes, no te gusta, intentas alejarte de ello, lo reduces a un medio para un fin— entonces pierdes la esencia de tu vida y quedas atrapad@ en un mundo de sueños de imágenes, conceptos, etiquetas, interpretaciones, juicios: el contenido condicionado de tu mente que tomas por ti mismo.
Cuando tu atención se mueve hacia el Ahora, hay lucidez. Es como si despertaras de un sueño: el sueño del pensamiento, el sueño del pasado y del futuro. Tal claridad, tal sencillez. Sin espacio para fabricar problemas. Solo este momento tal como es.
El mejor indicador de tu nivel de conciencia es cómo enfrentas los desafíos de la vida cuando llegan. A través de esos desafíos, una persona ya inconsciente tiende a volverse aún más inconsciente, y una persona consciente se vuelve más intensamente consciente. Puedes usar un desafío para despertarte, o puedes permitir que te arrastre a un sueño aún más profundo. El sueño de la inconsciencia ordinaria se convierte entonces en una pesadilla.