“Mundo” es un término amplio, pero el hombre debe ampliar su lealtad, considerándose a sí mismo a la luz de ser ciudadano del mundo... Una persona que verdaderamente siente: “El mundo es mi patria; es mi América, mi India, mis Filipinas, mi Inglaterra, mi África”, nunca carecerá de alcance para una vida útil y feliz. Su orgullo local natural conocerá una expansión ilimitada; estará en contacto con corrientes creativas universales.
Recuerda siempre: nada puede tocarte si, en tu interior, amas a Dios.
La meditación es como darnos un abrazo a nosotros mismos, conectarnos con esa realidad asombrosa que hay en nosotros. Mientras meditamos sentimos una profunda sensación de intimidad con Dios, un amor inexplicable.