“Mundo” es un término amplio, pero el hombre debe ampliar su lealtad, considerándose a sí mismo a la luz de ser ciudadano del mundo... Una persona que verdaderamente siente: “El mundo es mi patria; es mi América, mi India, mis Filipinas, mi Inglaterra, mi África”, nunca carecerá de alcance para una vida útil y feliz. Su orgullo local natural conocerá una expansión ilimitada; estará en contacto con corrientes creativas universales.
En la India hay una historia sobre un joven que se estaba muriendo y, al oír los sollozos de la aflicción a su alrededor, gritó: No me insulten con sus gritos de simpatía. Cuando me elevo hacia la tierra de la luz y el amor eternos; soy yo quien debería sentir por ustedes. Para mí, la enfermedad, el quebrantamiento de los huesos, el dolor y los sufrimientos insoportables del corazón ya no existen. Sueño con alegría, me deslizo en alegría, respiro alegría para siempre.
Mediante la ciencia definida de la meditación, conocida durante milenios por los yoguis y sabios de la India, y por Jesús, cualquier buscador de Dios puede ampliar la capacidad de su conciencia hasta la omnisciencia para recibir dentro de sí la Inteligencia Universal de Dios.