Tu actitud debe ser la misma que la de Cristo Jesús: siendo en su naturaleza misma Dios, no consideró la igualdad con Dios como algo que hubiera de aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando la naturaleza de un siervo, hecho semejante a los seres humanos. Y al ser hallado en su apariencia como hombre, se humilló y se hizo obediente hasta la muerte, incluso muerte en una cruz.
Examinaos a vosotros mismos para ver si estáis en la fe; poneos a prueba. ¿No podéis ver por vosotros mismos que Jesucristo está en vosotros—si es que realmente no falláis la prueba?
Ya no hay judío ni griego, ya no hay esclavo ni libre, ya no hay hombre ni mujer; porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús.
Avanzo hacia la meta para ganar el premio al que Dios me ha llamado hacia el cielo en Cristo Jesús.