El don de comida al hambriento es el más noble de todos los dones.
El conocimiento que no se pone en práctica es como comida que no se digiere.
Cuando el propio cuerpo humano está hecho de carne, ¿dónde está la necesidad de consumir la carne de aves y animales? Debes participar solo de comida sagrada. Solo entonces tendrás sentimientos sagrados.
Si vives al nivel del Cuerpo y del individuo, te enredarás en la comida, la diversión y el alboroto, en la facilidad, la envidia y el orgullo. Olvídalo, ignóralo, supéralo. Tendrás paz, alegría y calma. En el Camino Divino no hay posibilidad de fracaso; es el Camino del Amor.