Sé la expresión viva de la bondad de Dios; bondad en tu rostro, bondad en tus ojos, bondad en tu sonrisa.
Nunca debes perder el ánimo. Dios es misericordioso y amable; te ha dado el mejor regalo: una sonrisa, que puede hacer feliz.
Tienes que hacer eso aquí en tu país. Debes llegar a conocer a los pobres. Quizá nuestra gente aquí tenga cosas materiales, todo, pero creo que si todos miramos en nuestras propias casas, qué difícil nos resulta a veces sonreírnos unos a otros, y que esa sonrisa es el comienzo del amor.