Evita la alegría excesiva. Una mente en ese estado nunca se calma; se vuelve voluble. La alegría excesiva siempre será seguida por tristeza. Las lágrimas y la risa son parientes cercanos. Las personas con tanta frecuencia pasan de un extremo al otro.
La fortaleza, la fortaleza es lo que tanto queremos en esta vida, porque lo que llamamos pecado y tristeza tienen una sola causa, y esa es nuestra debilidad. Con la debilidad viene la ignorancia, y con la ignorancia viene la miseria.
La felicidad se presenta al hombre llevando en la cabeza la corona del dolor. Quien la recibe debe también recibir el dolor.