Cuando desarrollamos conscientemente y con intención nuevos hábitos mejores, nuestra imagen de nosotros tiende a superar los hábitos antiguos y a crecer hacia el nuevo patrón.
Una de las razones por las que le ha parecido tan difícil a una persona cambiar sus hábitos, su personalidad o su forma de vida es que hasta ahora casi todos los esfuerzos por cambiar se han dirigido a la periferia del yo, por decirlo así, en lugar del centro.
Nuestra autoimagen y nuestros hábitos tienden a ir juntos. Cambia uno y automáticamente cambiarás el otro.