Así que no se trata de si es posible alcanzar la budeidad, o si es posible convertir un azulejo en una joya. Pero solo trabajar, solo vivir en este mundo con esta comprensión es lo más importante, y esa es nuestra práctica. Ese es el verdadero zazen.
Si quieres estudiar Zen, debes olvidar todas tus ideas previas y simplemente practicar zazen y ver qué tipo de experiencia tienes en tu práctica. Eso es naturalidad.
La práctica del zazen y la actividad cotidiana son una sola cosa. Llamamos zazen a la vida cotidiana, y vida cotidiana es zazen.
La vida sin zazen es como dar cuerda a tu reloj sin ponerlo en hora. Funciona perfectamente bien, pero no dice la hora.
Mientras continúas esta práctica, semana tras semana, año tras año, tu experiencia se volverá cada vez más profunda, y tu experiencia abarcará todo lo que haces en tu vida cotidiana. Lo más importante es olvidar todas las ideas de ganancia, todas las ideas dualistas. En otras palabras, practica solo zazen en cierta postura. No pienses en nada. Quédate en tu cojín sin esperar nada. Entonces, eventualmente, retomarás tu verdadera naturaleza. Es decir, tu verdadera naturaleza se restablece por sí misma.
En Zazen, en la práctica de la meditación, no intentamos escapar del mundo. Lo enfrentamos directamente. Al enfrentarlo directamente, podemos llegar a sumergirnos por completo en él.
Si crees que obtendrás algo practicando zazen, ya estás involucrado en una práctica impura.
La práctica del zazen es la expresión directa de nuestra verdadera naturaleza. En sentido estricto, para un ser humano no hay otra práctica que esta; no hay otra forma de vida que esta forma de vida.
Cuando practiques zazen, no intentes detener tus pensamientos. Déjalos que se detengan por sí solos. Si algo entra en tu mente, deja que entre y deja que salga. No se quedará mucho tiempo. Cuando intentas detener tus pensamientos, significa que te molestan. No te molestes por nada. Parece como si algo viniera desde fuera de tu mente, pero en realidad solo son las olas de tu mente, y si no te molestas con las olas, gradualmente se volverán cada vez más calmadas.
Cuanto más practiques zazen, más podrás aceptar como tuyo cualquier cosa, sea lo que sea.
En la postura de zazen, tu mente y tu cuerpo tienen un gran poder para aceptar las cosas tal como son, sean agradables o desagradables.
La mente que tenemos cuando practicamos zazen es la gran mente: no intentamos ver nada; detenemos el pensamiento conceptual; detenemos la actividad emocional; simplemente nos sentamos. Pase lo que pase con nosotros, no nos inquieta. Solo nos sentamos. Es como si algo ocurriera en el gran cielo. Pase el tipo de ave que pase por ahí, el cielo no se preocupa. Esa es la mente transmitida por Buda hacia nosotros.