La compasión se refiere al surgimiento en el corazón del deseo de aliviar el sufrimiento de todos los seres.
Cielo e Infierno son creaciones del deseo.
Entonces alguien llega y me toca. Me hace enojar o me pone tenso, o despierta algún deseo en mí; ¡guau, qué contento estoy! Me consiguió. Y ese es mi trabajo sobre mí mismo. Si estoy enojado contigo porque tu conducta no encaja con mi modelo de cómo deberías ser, ese es mi problema por tener modelos. Sin expectativas, sin alteración. Si eres mentiroso y estafador, esa es tu Karma. Si me estafan, ese es mi trabajo sobre mí mismo.
El humor cósmico es que si deseas mover montañas y continúas purificándote, al final llegarás al lugar donde podrás mover montañas. Pero para llegar a esa posición de poder, tendrás que dejar de ser el que quería mover montañas, para poder ser el que pone la montaña allí en primer lugar. El humor es que, finalmente, cuando tienes el poder de mover la montaña, eres la persona que la colocó allí; así que la montaña se queda.
Por fin llegas a un punto en el que casi lo sabes todo. Eres muy sabio. Eres muy puro... excepto por el hecho de que quizá te hayas atrapado en la última trampa: el deseo de saberlo todo y aun así ser tú, «el que conoce». Esto es imposible. Porque todo el conocimiento finito no suma hasta lo infinito. Para dar el paso final, el que conoce debe irse. Es decir, solo puedes SERlo todo, pero no puedes saberlo todo. La meta es no dualista: mientras haya un «que conoce» y un «conocido», estás en dualismo.
El mundo es perfecto tal como es, incluso mi deseo de cambiarlo.