El corazón es el lugar de la emoción, el ego y el apego. Debes elevarte por encima de todas las inclinaciones del corazón. Límpialo a fondo, entrégaselo a Dios mediante la oración y la meditación regulares, y mediante un esfuerzo sincero y constante.
Cualquier libro sagrado que te dé motivación espiritual es bueno, pero no se debe desarrollar ego o orgullo con el conocimiento de las escrituras. El conocimiento teórico no es suficiente en la vida diaria. La experiencia práctica es esencial.
La pasión, la ira, la codicia, la vanidad, la arrogancia hacia uno mismo, el orgullo, la sospecha y el ego también aportan cierta inspiración y evolución.