Entra en el silencio de la soledad, y la vibración allí te hablará a través de la voz de Dios.
Construye tu ambiente interior. ¡Practica el Silencio! Recuerdo la maravillosa disciplina de los Grandes. Cuando solíamos hablar y charlar, ellos decían: «Vuelve a tu castillo interior». Entonces era muy difícil comprenderlo, pero ahora entiendo el camino de la paz.
A través de las puertas del silencio, el sol sanador de la sabiduría y la paz brillará sobre ti.
A través del orificio del silencio, todo el géiser de la Bienaventuranza se eleva perpetuamente y se desborda sobre el alma.