La naturaleza no es ni agradable ni dolorosa. Es toda inteligencia y belleza. El dolor y el placer están en la mente.
¿Qué es lo bello? Todo lo que se percibe con alegría es bello. La dicha es la esencia de la belleza.
El mundo no cede ante el cambio. Por su propia naturaleza es doloroso y transitorio. Obsérvalo tal como es y deshazte de todo deseo y miedo. Cuando el mundo no te sostiene ni te ata, se convierte en un hogar de alegría y belleza. Solo puedes ser feliz en el mundo cuando estás libre de él.
Una vez que te das cuenta de que el camino es la meta y de que siempre estás en el camino, no para alcanzar una meta, sino para disfrutar su belleza y su sabiduría, la vida deja de ser una tarea y se vuelve natural y sencilla; en sí misma, es una especie de éxtasis.