En nuestras interacciones con los demás, la suavidad, la bondad y el respeto son la fuente de la armonía.
La paz viene de dentro. No la busques fuera. Se puede argumentar que la paz y la felicidad provienen de una perspectiva interna subjetiva, al darse cuenta de que las cosas podrían estar peor y estar agradecidos de que no lo están. La visión alternativa de que la paz y la felicidad provienen de una perspectiva externa objetiva, de tener más y mejores cosas que en el presente, aunque es importante para el crecimiento, puede ser una fuente interminable de celos, insatisfacción y decepción. Un equilibrio de ambas, donde la gente agradece lo que tiene mientras se esfuerza por más, parece ser la mejor perspectiva combinada.
El apego es la fuente de todo sufrimiento.
La mente es la fuente de la felicidad y la infelicidad.