La fuente del amor está profundamente en nosotros y podemos ayudar a otros a realizar mucha felicidad. Una palabra, una acción, un pensamiento pueden reducir el sufrimiento de otra persona y traerle alegría.
La única manera de aliviar nuestro miedo y ser verdaderamente felices es reconocer nuestro miedo y mirar profundamente su origen. En lugar de intentar escapar de nuestro miedo, podemos invitarlo a nuestra conciencia y mirarlo con claridad y profundidad.
A veces tu alegría es la fuente de tu sonrisa, pero a veces tu sonrisa puede ser la fuente de tu alegría.
La fuente del sufrimiento es una falsa creencia en la permanencia y en la existencia de seres separados.