La imaginación es un extracto concentrado de todas las fuerzas de la vida.
Lo que sucede después de la muerte es tan glorioso e indescriptible que nuestra imaginación y nuestros sentimientos no bastan ni siquiera para formar una concepción aproximada. La disolución de nuestra forma limitada por el tiempo en la eternidad no trae pérdida de significado.
Sin este juego con la fantasía, ningún trabajo creativo ha llegado todavía a nacer. La deuda que debemos al juego de la imaginación es incalculable.