La muerte ofrece a la humanidad una visión completa de la verdad.
El verdadero peligro en la vida no es la muerte, sino vivir una vida malvada.
Temer a la muerte no es otra cosa que pensar que uno es sabio cuando no lo es. Porque es pensar que uno sabe lo que no sabe. Nadie sabe si la muerte quizá ni siquiera resulte ser la mayor bendición para los seres humanos. Y sin embargo la gente la teme como si supiera con certeza que es el peor mal.
El hombre sabio busca la muerte toda su vida, y por eso la muerte no le resulta aterradora.