Recuerda: no eres tan miserable como te has hecho. Tú también eres Dios, y cultivar esta conciencia constante dentro de ti te ayudará a evitar los apegos falsos, a no identificarte con tu cuerpo, tu mente y tus sentidos. Así que debes decirte: “Cuerpo, mente y sentidos son míos, pero no son yo, porque yo soy esa llama eterna que no está sujeta al cambio, a la muerte y a la decadencia”. Esta conciencia debe estar siempre contigo.
Lo que quiso decir Jesús es que quien se apega a la vida mundana y a este cuerpo terrenal los perderá en la muerte. Pero quien suelta los apegos a esta vida mundana y a este cuerpo terrenal e identifica con la permanencia o conciencia de Dios que Jesús representó, no morirá nunca.
El gurú es la guía del discípulo a través de la vida, por el misterioso terreno del corazón espiritual, y hacia y más allá del reino de la muerte.