Cuando estás infeliz, simplemente estás tocando tus propios límites. Convierte toda la situación en una oración y la atravesarás.
Lo Divino se regocija en que tú seas feliz. Dios, o la Creación, se alegra tanto cuando tú estás feliz. Cuando bailas, cantas y saltas de alegría, eso es verdadera oración, verdadera meditación. La meditación es una fuente de gozo, una éxtasis; y lo Divino disfruta eso más. A lo Divino no le gusta tu sufrimiento.
La oración dentro de la respiración es silencio; el amor dentro del infinito es silencio; la Sabiduría sin palabras es silencio; la compasión sin propósito es silencio; la acción sin actor es silencio; sonreír con toda la existencia es silencio.