Te ruego que muestres la mayor reverencia y honor por el Cuerpo y la Sangre santísimos de nuestro Señor Jesucristo, por medio de los cuales todas las cosas, tanto en la tierra como en el cielo, han sido llevadas a la paz y reconciliadas con el Dios Todopoderoso
Sea alabado Tú, mi Señor, por nuestra Hermana Madre Tierra, que nos sustenta y nos gobierna, y produce diversos frutos con flores de colores y hierbas.
Recuerda que cuando dejes esta tierra, no puedes llevarte nada de lo que has recibido: solo lo que has dado: un corazón pleno, enriquecido por un servicio honesto, amor, sacrificio y valentía.
Pregunta a las bestias y te enseñarán la belleza de esta tierra.