El amor es nuestra verdadera esencia. El amor no tiene limitaciones de casta, religión, raza o nacionalidad. Todos somos cuentas ensartadas en el mismo hilo del amor. Despertar esta unidad y difundir en los demás el amor que es nuestra naturaleza inherente: ese es el verdadero objetivo de la vida humana.
Es el ser humano quien, mediante sus pensamientos y acciones, crea agitación y desintegración en la unidad natural y armoniosa del mundo.
Oremos: que todos alcancen la orilla de la paz, esparciendo la dulce fragancia santa del Amor y las vibraciones de la unidad y la armonía.
Para despertar la unidad espiritual y difundir en los demás el amor que es nuestra naturaleza inherente, ese es el verdadero objetivo de la vida humana.