Contribuye a proyectos benéficos como la impresión de libros espirituales para que puedan venderse a un precio más bajo. Entonces las personas pobres podrán comprarlos y leerlos. De esta manera también podemos ayudar a cultivar la cultura espiritual en ellos.
La gente piensa que Dios quiere nuestras ofrendas. Dios no necesita nada de nosotros. Él es el dador. Es como el sol: el dador de la luz.
Demasiado razonamiento ha estropeado la mente contemporánea. La gente ha perdido el corazón y la fe.
Cuando lleguemos a conocer quiénes somos verdaderamente, nos veremos a nosotros mismos en todas las personas.
Hoy la gente vive para trabajar en vez de trabajar para vivir. Han olvidado su verdadero objetivo en la vida. En consecuencia, han olvidado su dharma. No hay comunicación entre corazones, no hay compartir. Al perder el contacto con los corazones de los demás, nos volvemos totalmente aislados. Pero en verdad no somos islas aisladas: somos eslabones que forman una sola cadena.
El sol brilla hacia abajo, y su imagen se refleja en mil vasijas distintas llenas de agua. Los reflejos son muchos, pero cada uno refleja el mismo sol. Del mismo modo, cuando lleguemos a saber quiénes somos verdaderamente, nos veremos a nosotros mismos en todas las personas.
Cuando las personas viven de acuerdo con la Naturaleza, la canción de la vida se vuelve dulce.
Hablar de alta filosofía a menudo confunde a la gente, pero una mirada de una persona sin ego puede levantar las nubes de dolor y desesperación.