El patriotismo no puede ser nuestro refugio espiritual final; mi refugio es la humanidad. No compraré vidrio al precio de los diamantes, y nunca permitiré que el patriotismo triunfe sobre la humanidad mientras viva.
El alma humana está en su camino de la ley al amor, de la disciplina a la liberación, del plano moral al plano espiritual.
Creo en un mundo espiritual—no como algo separado de este mundo—sino como su verdad más íntima. Con la respiración que tomamos debemos sentir siempre esta verdad: que estamos viviendo en Dios.