Maestro sufí y músico que introdujo el sufismo en el mundo occidental. Sus enseñanzas enfatizaban la unidad de todas las religiones y la importancia del amor, la armonía y la belleza como ideales espirituales. A través de sus escritos y música, buscó inspirar a los individuos a experimentar la presencia divina en la vida cotidiana y a trascender las limitaciones del ego. Su legado continúa influyendo en buscadores espirituales, artistas y músicos de todo el mundo.
En términos sufíes, la aniquilación/aplastamiento del ego se llama Nafs Kushi. ¿Y cómo lo aplastamos? Lo aplastamos llevándonos a veces a rendir cuentas. Cuando el yo dice: “No, no debo ser tratado así”, nosotros decimos: “¿Qué importa?”. Cuando el yo dice: “Él debería haber hecho esto, ella debería haber dicho aquello”, nosotros decimos: “¿Qué importa, de cualquier manera? Cada persona es lo que es; no puedes cambiarla, pero puedes cambiarte a ti”. Eso es el aplastamiento… Solo de esta manera podemos aplastar nuestro ego.
Cada pasión, cada emoción, tiene su efecto sobre la mente. Cada cambio de mente, por pequeño que sea, tiene su efecto sobre el cuerpo.
El poder verdadero no está en intentar conseguir poder; el poder verdadero está en llegar a ser poder. Pero, ¿cómo llegar a ser poder? Requiere un intento de hacer un cambio definido en uno mismo, y ese cambio es una especie de lucha con el falso yo.