Jiddu Krishnamurti Citas
La crisis no está ahí afuera en el mundo; está dentro de nuestra propia conciencia.
Lo que crees es lo que experimentas.
Ser absolutamente nada es estar más allá de toda medida.
Sé una luz para uno mismo.
El miedo es la energía destructiva en el hombre. Marchita la mente, distorsiona el pensamiento y conduce a todo tipo de teorías extraordinariamente ingeniosas y sutiles, absurdas supersticiones, dogmas y creencias.
Sin conocerte a ti mismo, no hay paz.
De innumerables complejidades debemos crecer hacia la simplicidad; debemos ser simples en nuestra vida interior y en nuestras necesidades externas.
Lo desconocido no puede medirse con lo conocido. El tiempo no puede medir lo atemporal, lo eterno, esa inmensidad que no tiene principio ni fin... cuando intentamos medir algo que no es medible, solo nos atrapamos en palabras.
Aprender es la esencia misma de la humildad.
El mismo deseo de estar seguro, de estar a salvo, es el comienzo de la esclavitud. Solo cuando la mente no queda atrapada en la red de la certeza y no busca la certeza, está en un estado de descubrimiento.
Es un gran arte tener abundancia de conocimiento y experiencia: conocer la riqueza de la vida, la belleza de la existencia, las luchas, las miserias, la risa, las lágrimas; y aun así mantener tu mente muy simple; y solo puedes tener una mente simple cuando sabes cómo amar.
El observador es lo observado.
Para transformar el mundo, debemos empezar por nosotros mismos; y lo importante al empezar por nosotros mismos es la intención. La intención debe ser comprendernos a nosotros mismos y no dejar que otros se transformen, ni provocar un cambio modificado mediante la revolución, ya sea de izquierda o de derecha. Es importante entender que esta es nuestra responsabilidad, la tuya y la mía.
Sin comprender el proceso del yo, no hay base para el pensamiento; no hay base para el pensamiento correcto.
La disciplina es necesaria para frenar la mente; de lo contrario, no hay paz.
Buscar la plenitud es invitar la frustración.
La meditación no es un medio para un fin. Es a la vez el medio y el fin.
¿Alguna vez te has sentado muy quieto con los ojos cerrados y has observado el movimiento de tu propio pensar? ¿Has observado cómo trabaja tu mente? ¿O más bien, ha observado tu mente su propio funcionamiento, solo para ver cuáles son tus pensamientos, cuáles son tus sentimientos, cómo miras los árboles, las flores, los pájaros, a las personas, cómo respondes a una sugerencia o reaccionas ante una idea nueva? ¿Alguna vez has hecho esto?
No me importa lo que suceda. Esa es la esencia de la libertad interior. Es una verdad espiritual atemporal: suelta la atadura a los resultados; profundamente dentro de ti, te sentirás bien pase lo que pase.
Un hombre que no tiene miedo no es agresivo; un hombre que no tiene ningún tipo de temor es realmente un hombre libre, un hombre en paz.
El dolor mismo destruye el dolor. El sufrimiento mismo libera al hombre del sufrimiento.
En el momento en que soy consciente de que soy consciente, ya no soy consciente. La conciencia significa que el observador no está.
La mente le da significado a cualquier cosa, pero el significado que le da no tiene significado.
Uno nunca teme lo desconocido; teme que lo conocido llegue a su fin.
Solo en el silencio atento puede estar la verdad.
