Siente que eres feliz sin ninguna causa para la felicidad.
La felicidad es reverencia por toda la vida.
El maestro dijo: si quieres ser feliz, nadie en el mundo puede quitarte la felicidad; si quieres ser infeliz, nadie en el mundo puede hacerte feliz. Así que elige ser feliz.
La felicidad no es un clímax brillante de años de lucha sombría y ansiedad. Es una larga sucesión de pequeñas decisiones para simplemente ser feliz en el momento.
Comprende que no hay relación entre tu felicidad interior y tu alegría interior, y las cosas externas que experimentas y contemplas en el mundo; todo comienza contigo. El mundo es un espejo de tu propio Yo. Cuando puedes mirar las cosas y sentir alegría no en las cosas, sino en ti mismo.
La felicidad es una sonrisa de consuelo para el afligido.
La verdadera señal de sus bendiciones es si puedes tener cada vez más felicidad por dentro. Aprende siempre a ser feliz; a ser feliz con la felicidad de Dios. Sereno y alegre. Esta es la ruta más rápida hacia la dicha divina.
La felicidad es una actitud de la mente, nacida de la simple determinación de ser feliz bajo cualquier circunstancia externa.
La felicidad es una cuestión de actitud, no de lo que esté pasando ahí afuera.
El secreto de la felicidad es la determinación de ser feliz siempre, en lugar de esperar a que las circunstancias externas te hagan feliz.
La felicidad se genera a sí misma. Depende de la actitud de la mente. La base de la felicidad es el simple hecho de que la realidad más profunda de nuestra propia naturaleza es alegría siempre existente, siempre consciente, siempre nueva.