La felicidad está dentro y la fuente es el centro de la conciencia, el amor y la sabiduría.
Las prácticas espirituales, realizadas desde una edad temprana, tienen un efecto profundo y duradero. Los seres humanos tienen un potencial enorme, siempre que se les enseñe a entrenarse en todos los niveles: físico, mental y espiritual. Enseñemos a nuestros hijos a ser conscientes de sí mismos en todos los niveles. Con una mente calmada y enfocada, los niños pueden vislumbrar la verdadera paz y la felicidad.
El Señor de la vida es el amor. Nunca te pongas triste. Sé feliz y cuida tu felicidad. Salta de alegría sin preocuparte por el futuro. ¿Por qué seguir serio? Deja que aprendas a saltar de alegría y a sonreír todo el tiempo.
Si aprendes la técnica de cómo vivir aquí y ahora, entonces cada momento estará lleno de felicidad.