La belleza física y la fealdad no son tan importantes. Lo real es lo interior. Puedo enseñarte cómo ser hermoso desde dentro, y eso es la belleza real. Una vez que está ahí, tu forma física no importará tanto. Tus ojos empezarán a brillar con alegría; tu rostro tendrá un destello, una gloria. La forma se volverá inmaterial. Cuando algo empieza a fluir desde dentro de ti, cierta gracia, entonces la forma externa se deja de lado.
Solo un corazón realizado puede rezar, porque solo un corazón realizado puede ser agradecido y sentir la gracia descendiendo.
Cualquier cosa que estés haciendo, si hay contentamiento y la sensación de que toda esta existencia no es más que la manifestación de la divinidad, que estamos viajando por una tierra sagrada, que a quienquiera que estés encontrando, estás encontrando a Dios: no hay otra manera; solo cambian los rostros, pero la realidad interior es la misma; todas tus tensiones desaparecerán. Y la energía involucrada en las tensiones empezará a convertirse en tu gracia, en tu belleza.