Lo que la gracia pretende hacer es ayudar a las personas buenas, no escapar de sus sufrimientos, sino soportarlos con un corazón firme, con una fortaleza que encuentra su fuerza en la fe.
No es que primero guardemos Sus mandamientos y luego Él nos ame, sino que Él nos ama y entonces guardamos Sus mandamientos. Esta es la gracia que se revela al humilde, pero se oculta al orgulloso.
Oh, Dios, conocerte es vida. Servirte es libertad. Alabarte es la alegría y el deleite del alma. Guárdame con el poder de Tu gracia aquí y en todos los lugares. Ahora y en todo momento, para siempre. Amén.