La gracia de Dios es lo que hace falta. Uno debe orar por la gracia de Dios.
Uno sufre como resultado de sus propias acciones. Así que, en lugar de culpar a otros por esos sufrimientos, uno debe orar al Señor y, dependiendo enteramente de su gracia, tratar de soportarlos con paciencia y templanza en todas las circunstancias.
Quien de verdad ha orado al Maestro, aunque sea una vez, no tiene nada que temer. Orando constantemente, uno obtiene un amor extático (Prema Bhakti) por Su gracia.