Las enseñanzas básicas de Buda tratan de comprender qué somos, quiénes somos y por qué somos. Cuando empezamos a darnos cuenta de qué somos, quiénes somos y por qué somos, entonces empezamos a darnos cuenta de lo que no somos, de quiénes no somos y de por qué no somos. Empezamos a comprender que no tenemos un fundamento básico, sustancial, sólido, sobre el cual podamos apoyarnos ya. Empezamos a ver que nuestras ideas de seguridad y nuestro concepto de libertad han sido experiencias puramente fantasmales.
Estoy solo y mi viaje espiritual es mi experiencia. Esta es la experiencia real de libertad e independencia. Entonces empezamos a ver que estar solo es algo muy hermoso. Nadie obstruye nuestra visión. Tenemos una visión panorámica completa.
No hace falta luchar para ser libre; la ausencia de lucha es, en sí misma, libertad.
Cuando dejas caer tus cosas innecesarias, por fin puedes lanzarte y volar en un espacio inmenso. Es tan azul, tan brillante, y tan agradable, tan aireado y fresco. Puedes extender tus alas y respirar el aire. Puedes hacer lo que quieras. Has experimentado la alegría y el gozo, y finalmente ocurre en ti la dicha de la libertad.