El amor consiste en un compromiso que limita la libertad de uno: es darse a sí mismo, y darse a sí mismo significa justamente eso: limitar la propia libertad en favor de otro.
La libertad no consiste en hacer lo que te gusta, sino en tener el derecho de hacer lo que debes.
¡No tengas miedo de ser santo! Ten el valor y la humildad de presentarte ante el mundo decidido a ser santo, porque la libertad plena y verdadera nace de la santidad.
La libertad existe por amor.
No aceptemos la violencia como camino de paz. Empecemos, en cambio, respetando la verdadera libertad: la paz resultante podrá satisfacer las expectativas del mundo, porque será una paz construida sobre la justicia, una paz fundada en la incomparable dignidad del ser humano libre.
América, eres hermosa... y bendecida... La prueba definitiva de tu grandeza es la manera en que tratas a cada ser humano, pero especialmente a los más débiles y desprotegidos. Si quieres justicia igual para todos y libertad verdadera y paz duradera, entonces América: defiende la vida.
Hay muchos ejemplos de esta idea equivocada de libertad, como la eliminación de la vida humana mediante el aborto legalizado o generalmente aceptado.
Todo científico, mediante el estudio y la investigación personales, se completa a sí mismo y a su propia humanidad. ... La investigación científica constituye para ti, como para muchos, el camino hacia el encuentro personal con la verdad, y quizá el lugar privilegiado para el encuentro mismo con Dios, el Creador del cielo y de la tierra. La ciencia brilla en todo su valor como un bien capaz de motivar nuestra existencia, como una gran experiencia de libertad para la verdad, como una obra fundamental de servicio. A través de la investigación, cada científico crece como ser humano y ayuda a otros a hacer lo mismo.
La educación católica no busca solo comunicar hechos, sino también transmitir una visión coherente y completa de la vida, con la convicción de que las verdades contenidas en esa visión liberan a los estudiantes en el sentido más profundo de la libertad humana.
La limitación de la libertad de uno puede parecer algo negativo y desagradable, pero el amor la vuelve algo positivo, alegre y creativo. La libertad existe en función del amor.
El nacionalismo omnipresente impone hoy su dominio sobre el ser humano en muchas formas diferentes y con una agresividad que no perdona a nadie. El desafío que ya está con nosotros es la tentación de aceptar como verdadera libertad lo que en realidad es solo una nueva forma de esclavitud.
La tolerancia legal del aborto o de la eutanasia no puede en modo alguno alegar basarse en el respeto por la conciencia de los demás, precisamente porque la sociedad tiene el derecho y el deber de protegerse contra los abusos que pueden ocurrir en nombre de la conciencia y bajo el pretexto de la libertad.
El llamado a un don sincero de sí mismo es la forma más plena de realizar nuestra libertad personal.