Cuando el amor desborda y se expresa a través de cada palabra y acto, lo llamamos compasión. Ese es el objetivo de la religión.
Hay miles dispuestos a morir por su religión, pero solo unos pocos están dispuestos a vivir según sus principios. Debido a su visión estrecha y a la envidia, han pasado por alto la verdadera esencia y el mensaje de la religión: el amor y la compasión.
El amor es nuestra verdadera esencia. El amor no tiene limitaciones de casta, religión, raza o nacionalidad. Todos somos cuentas ensartadas en el mismo hilo del amor. Despertar esta unidad y difundir en los demás el amor que es nuestra naturaleza inherente: ese es el verdadero objetivo de la vida humana.