Prefiere el conocimiento a la riqueza, porque una es transitoria y la otra, perpetua.
Todas las guerras se libran por la adquisición de riqueza.
Durante mi vida no he buscado reunir riquezas ni adornar mi cuerpo; he buscado adornar mi alma con las joyas de la sabiduría, la paciencia y, sobre todo, con el amor por la libertad.
La riqueza no trae bondad, pero la bondad trae riqueza y todas las demás bendiciones, tanto para el individuo como para el Estado.