No hay riqueza mayor que la Virtud, y no hay pérdida mayor que olvidarla.
La gran riqueza, como una multitud en un concierto, se reúne y se derrite.
El mejor adorno es la humildad; la mejor riqueza es la satisfacción.
Entre los ricos, los hombres compasivos reclaman la riqueza más rica, porque la riqueza material la poseen incluso los hombres despreciables. Encuentra y sigue el buen camino y deja que te gobierne la compasión. Porque, si se examinan las diversas vías, la compasión demostrará ser el medio para la liberación.
El cuervo no oculta a su presa, sino que llama a otros para compartirla; así, la riqueza estará con quienes tienen una disposición similar.
Conseguir riqueza y seguridad mediante engaños es como quien vierte agua en una olla de arcilla sin cocer.