La compasión se ajusta a nuestra condición física, mientras que la ira, el miedo y la desconfianza son perjudiciales para nuestro bienestar. Por lo tanto, así como aprendemos la importancia de la higiene física para la salud física, para asegurar mentes sanas, necesitamos aprender algún tipo de higiene emocional.
La felicidad es la forma más alta de salud.
El progreso material y un nivel de vida más alto nos brindan mayor comodidad y salud, pero no conducen a una transformación de la mente, que es lo único capaz de proporcionar paz duradera. La felicidad profunda, a diferencia de los placeres pasajeros, es de naturaleza espiritual. Depende de la felicidad de los demás y se basa en el amor y el afecto.