La meditación es una técnica para integrar la personalidad de uno, para poder vivir y disfrutar la vida plena de todas las glorias: las mundanas y las divinas.
El potencial individual de la vida es potencial cósmico. El individuo es divino en lo más profundo. La experiencia trascendental despierta esa divinidad en el hombre. Y cuando matas a un hombre, le privas de ese derecho de nacimiento.
La vida interior es Divina.
El afortunado usa el instrumento de la meditación profunda y se adentra en su corazón. Entonces las olas del amor ganan la profundidad del océano, y el océano del amor fluye y llena el corazón, estremeciendo cada partícula del ser. Cada ola de la vida fluye entonces en la plenitud del amor, en la plenitud de la gloria divina, en la plenitud de la gracia, en la dicha y la paz.
La meditación hace al hombre divino y trae lo divino al mundo de los hombres.
Lo Divino es todo el Amor en su naturaleza esencial, y el Amor es todo lo Divino en su expresión verdadera.