Pon tu carga a los pies del Señor del universo, que siempre es victorioso y lo realiza todo. Permanece todo el tiempo firme en el corazón, en el Absoluto Trascendental. Dios conoce el pasado, el presente y el futuro. Él determinará el futuro para ti y realizará la obra. Lo que deba hacerse se hará en el momento adecuado. No te preocupes. Quédate en el corazón y entrega tus actos a lo Divino.
El jnana no se da desde fuera ni por otra persona. Puede realizarlo cada quien en su propio Corazón. El gurú de jnana de cada uno no es más que el Ser Supremo, que siempre revela su propia verdad en cada Corazón a través del ser-conciencia «Yo soy, yo soy». La concesión de conocimiento verdadero por parte de él es iniciación en el jnana. La gracia del Gurú es solo esa conciencia de sí mismo que es tu verdadera naturaleza. Es la conciencia interior mediante la cual él revela incesantemente su existencia. Esta divina upadesa ocurre siempre de manera natural en todos.
Uno debe permanecer como testigo de todo lo que ocurra, adoptando la actitud: «Que ocurran todas las cosas extrañas que ocurran; ¡veamos!» Esa debería ser la práctica de uno. Nada sucede por accidente en el plan divino de las cosas.
Sabe que la erradicación de la identificación con el cuerpo es caridad, austeridad espiritual y sacrificio ritual; es virtud, unión divina y devoción; es cielo, riqueza, paz y verdad; es gracia; es el estado de silencio divino; es la muerte inmortal; es jnana, renuncia, liberación final y dicha.