Ni este cuerpo soy yo, ni el alma; ni estas imágenes fugaces que pasan; ni conceptos y pensamientos, ni imágenes mentales; ni tampoco sentimientos y el laberinto de la psique. Entonces, ¿quién soy yo? Una conciencia sin origen, no nacida en el tiempo, ni engendrada aquí abajo. Soy aquello que fue, es y será siempre: una joya en la corona del Divino Yo, una estrella en el firmamento del Uno luminoso.
¿Sabes quién eres? Eres un manuscrito de una carta divina. Eres un espejo que refleja un rostro noble. Este universo no está fuera de ti. Mira dentro de ti mismo; todo lo que deseas, ya eres eso.
Hay muchas maneras de lo Divino. Yo he elegido los caminos del canto, la danza y la risa.
Aunque apareces en forma terrenal, tu esencia es Conciencia pura. Eres el guardián sin miedo de la Luz Divina.
Tus actos de bondad son alas irisadas de amor divino, que permanecen y continúan elevando a los demás mucho después de tu compartir.