La Meditación Trascendental abre la conciencia al infinito reservorio de energía, creatividad e inteligencia que yace profundamente dentro de cada uno.
El arte realmente tiene su fuente en lo trascendente, en el campo no manifestado de la conciencia pura, que es el campo inmutable e inmortal de todas las posibilidades... Cuando la conciencia del artista está en sintonía con este centro de creatividad infinita, su obra respira plenitud de vida, nutre al creador, al artista, e inspira a sus admiradores con oleadas de bienaventuranza.
Tenemos un número infinito de razones para ser felices, y una responsabilidad seria de no tomarnos demasiado en serio.