La mayoría de nuestros problemas están relacionados con la mente, así que tenemos que trabajar para reducir nuestras emociones destructivas.
Hoy en día nos enfrentamos a una enorme brecha entre ricos y pobres. Esto no solo es moralmente incorrecto, sino que es un error en la práctica. Lleva a que los ricos vivan con ansiedad y los pobres vivan con frustración, lo cual tiene el potencial de conducir a más violencia. Tenemos que trabajar para reducir esa brecha. Es verdaderamente injusto que algunas personas tengan tanto mientras otras pasan hambre.
La naturaleza de nuestra motivación determina el carácter de nuestro trabajo.