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Citas sobre el trabajo de Papa Juan Pablo Ii

  • La verdadera santidad no significa huir del mundo; más bien, consiste en el esfuerzo por encarnar el Evangelio en la vida cotidiana, en la familia, en la escuela y en el trabajo, y en la participación social y política.
  • Bendice, oh Señor de los siglos y los milenios, el trabajo diario con el que hombres y mujeres proporcionan pan para sí mismos y para sus seres queridos. También ofrecemos a tus manos paternales el esfuerzo y los sacrificios asociados al trabajo, en unión con tu Hijo Jesucristo, quien redimió el trabajo humano del yugo del pecado y lo devolvió a su dignidad original.
  • El hombre madura mediante un trabajo que lo inspira a hacer el bien difícil.
  • Todo científico, mediante el estudio y la investigación personales, se completa a sí mismo y a su propia humanidad. ... La investigación científica constituye para ti, como para muchos, el camino hacia el encuentro personal con la verdad, y quizá el lugar privilegiado para el encuentro mismo con Dios, el Creador del cielo y de la tierra. La ciencia brilla en todo su valor como un bien capaz de motivar nuestra existencia, como una gran experiencia de libertad para la verdad, como una obra fundamental de servicio. A través de la investigación, cada científico crece como ser humano y ayuda a otros a hacer lo mismo.
  • Estás llamado a defender la vida. Respetar y defender el misterio de la vida siempre y en todas partes, incluidas las vidas de bebés no nacidos, brindando ayuda real y aliento a las madres en situaciones difíciles. Estás llamado a trabajar y orar contra el aborto.
  • La grandeza del trabajo está dentro del hombre.
  • La enseñanza de la Iglesia sobre la propiedad se aparta radicalmente del colectivismo tal como lo proclama el marxismo y el capitalismo “rígido”. La primacía de la persona sobre las cosas: la copropiedad conjunta de los medios de trabajo.
  • La humanidad, que descubre su capacidad de transformar y, en cierto sentido, crear el mundo mediante su propio trabajo, olvida que esto siempre se basa en el don previo y original de Dios de las cosas que son. La gente cree que puede usar la tierra de manera arbitraria, sometiéndola sin restricción a sus voluntades, como si la tierra no tuviera sus propios requisitos y un propósito previo dado por Dios, que los seres humanos pueden desarrollar, pero no deben traicionar.
  • En base a su trabajo, cada persona tiene plenamente derecho a considerarse copropietaria del gran banco de trabajo en el que trabaja con todos los demás. Podría encontrarse una vía hacia ese objetivo asociando el trabajo con la propiedad del capital: copropiedad conjunta de los medios de trabajo, participación de los trabajadores en la gestión y/o en las ganancias de las empresas, lo que se llama participación accionaria del trabajo, etc.